REFLEXIÓN FINAL DE MI PRÁCTICUM

Mi valoración global del Prácticum es extraordinariamente positiva. Aunque realizaba las prácticas en mi propio centro de trabajo, uno de los verdaderos retos ha sido “aprender a quitarme el sombrero de Integradora Social y ponerme el de Psicopedagoga durante unos meses”,  experiencia que me permitió adoptar una mirada completamente diferente. Aprender a posicionarme desde el rol psicopedagógico y no únicamente desde mi función habitual, lo cual me obligó a ampliar mi capacidad de análisis, reflexión y toma de decisiones, fue al mismo tiempo muy fácil, pero también muy complicado a nivel personal y profesional.

Todas y cada una de las actividades e intervenciones que he llevado a cabo con los alumnos han contribuido enormemente a mi crecimiento profesional, y he aprendido que la intervención psicopedagógica va mucho más allá de la atención individualizada al alumnado, ya que implica comprender los contextos, coordinar agentes educativos, analizar barreras y promover cambios organizativos.

Para cerrar esta reflexión, siento que estas prácticas han marcado un antes y un después en mi interior. He dejado atrás la visión de los problemas educativos para empezar a construir mi identidad como una futura psicopedagoga capaz de analizar las barreras de un centro, coordinar apoyos y proponer cambios que de verdad dejen huella en el futuro. Termino esta etapa convencida de que, en centros como el CEIP Santa Juliana, la psicopedagogía es el motor principal para garantizar que la equidad y la inclusión no sean sólo palabras bonitas, sino un derecho real para cada uno de nuestros niños.

Entrada similar

Deixa un comentari